Día Mundial de la Poesía

SI ME DESPIERTO EN MEDIO DE LA NOCHE

Si me despierto en medio de la noche,

me basta con tocarte.

A mi lado respira

tu cuerpo de hombre joven

como animal en la naturaleza.

A mi lado descansa

esta musculatura construida

en la constancia del entrenamiento.

El tenista que triunfa

en las pistas de barrio cada martes,

el artista, el poeta, el que redacta

su tesis doctoral, el que diseña

el que canta, el que baila,

el que sonríe deslumbrantemente

el que guarda silencio,

el que lee,

el que combate contra mí en la cama,

el compañero de todas mis horas

Tiene en estos momentos la perfección distinta.

La alegría, la gracia

que en las horas solares constituye

belleza que se mueve

ahora se resuelve en equilibrio.

Me gusta estar a ciegas.

No existe nada más que tu temperatura

resumiendo los datos verdaderos del mundo.

En medio de la noche,

tengo de pronto un indeterminado

número de minutos

para quererte

con el aturdimiento y la clarividencia

de los desvelados

Siento en tu piel al ser humano bueno.

El ritmo de tu aliento

me comunica música muy simple.

Me indica mi lugar

en el cosmos. Al lado

de tu serenidad viril. Empiezo

a quedarme dormido

abrazado a tu cuerpo.

Si me despierto en medio de la noche,

me basta con tocarte.

 

 

Juan Antonio González Iglesias. Eros es más (2007)

And you … would you look?

looking

This time I wanted to just think about human curiosity and the media. They may seem an odd couple but almost without realizing it, the two are closely related.

Curiosity is a quality that makes us more observant and intelligent beings, but at the same time, we become seekers of mordbidness and other’s private stories, even invading intimacies that are not our own.

The fact that people have been curious has brought great advances without which today would be difficult to live: drugs that seem miraculous, therapies that improve mental health, wonderful books, theories revealing truths…

But on the other hand, there is a curiosity with a different meaning (neither better nor worse), just different. I am talking about what we known as gossiping.

Nowadays there are a lot of reality shows on tv that satisfy our gossipy curiosity. These have many detractors as followers. The truth is that leave no one indifferent. People who follow them do it for some reasons: fun, entertainment, and others confess that helps them to be isolated from the world where they live, their worries and concerns. They find the calm that the real world does not provide them.

This thought took far more sense when watching the first chapter of a current serial: “One morning the Prime Minister from what seems the UK is awakened by his security officials because the people’s princess has been kidnapped. He, very confident and calm, asked what the raptor want this time: money, public schools, parks … but there’s nothing like that. What the kidnapper wants is that him has sex with a pig on a particular day and time to be broadcast live to all citizens. Otherwise the princess will be killed. As expected, the news spread it like wildfire on the Internet and all citizens are aware of the request from the kidnapper. Everyone thinks it is gross, disgusting, obscene … but when it comes time everyone is staring at the TV … “And you … would you look?

staring

Y tú…¿Mirarías?

looking

En esta ocasión quería simplemente reflexionar sobre la curiosidad humana y los medios de comunicación. Puede parecer una pareja extraña pero creo que casi sin darnos cuenta éstos están influyendo sobre aquella.

La curiosidad es una cualidad que nos hace seres más observadores e inteligentes, pero a la vez  buscadores de los mayores morbos e historias de otros, incluso invadiendo intimidades que no nos pertenecen. Que las personas hayan sido curiosas ha hecho que tengamos grandes avances sin los que hoy nos resultaría difícil vivir: medicamentos que parecen milagrosos, terapias que mejoran la salud mental, libros magníficos, teorías reveladoras, verdades que aclaran…

Pero en la otra cara de la moneda hay una curiosidad con un matiz diferente (ni mejor, ni peor), simplemente diferente. Me refiero a eso que solemos llamar cotilleo.

Hoy en día las cadenas de televisión emiten muchísimos reality shows que sacian nuestra curiosidad  cotilla. Estos tienen tantos detractores como adeptos. Lo cierto es que no dejan indiferente a nadie. Últimamente se han puesto muy de moda algunos. Las personas que los siguen lo hacen por diversos motivos: a algunos les divierte, a otros les entretiene, y otros confiesan que les ayuda a desconectar durante una hora del mundo en el que viven, de sus preocupaciones e inquietudes, y encuentran en ellos cierta calma que su mundo no les proporciona.

Esta reflexión cobró mucho más sentido al ver el primer capítulo de una serie actual de la que voy a permitirme contar el primer capítulo: “Una mañana el primer ministro de lo que parece el Reino Unido es despertado por sus responsables de seguridad debido a que la princesa del pueblo ha sido raptada. Él, muy confiado y tranquilo, les pregunta qué es lo que quiere el raptor esta vez: dinero, escuelas públicas, parques… pero no es nada de eso. Lo que el secuestrador quiere es que el primer ministro tenga relaciones sexuales con un cerdo en un día y a una hora determinada para que sea retransmitido en directo para todos los ciudadanos. De lo contrario la princesa será asesinada. Como es de esperar la noticia corre como la pólvora en internet y todos los ciudadanos están al corriente de la petición del secuestrador. A todo el mundo le parece algo asqueroso, repugnante, obsceno… pero cuando llega el momento todos se encuentran mirando el televisor…” Y tú… ¿mirarías?

staring